martes, 17 de julio de 2012

EL DIA DEL RETORNO A LA UNIVERSIDAD

Tal vez mi objetivo sea averiguar el ansiado APTO  que la espera empezó la mañana del 25 de Marzo 2012, que hasta ahora me tuvo atrapado, desesperado, incómodo y a veces hasta obligado a volver a la Universidad cada viernes.
Puerta principal de la UNSAAC, varios alumnos caminado, me acerco al centro de Idiomas, como no recordar de estudiar Inglés, pero ya lo deje.  Rumbo al nuevo comedor central, no voy  a almorzar sino a averiguar el famoso APTO,  que lo hare en el tercer piso del comedor, ya que ahora está ahí las oficinas de todo el trámite burocrático de la facultad, que la mayoría  de las veces te hacen hora, no lo encuentran tus documentos, te hacen esperar horas y horas y a veces ni te atienden.
Pero mejor me olvido de ese problemón, mejor como no decir que los comensales disfrutan en el comedor deteriorado, hacen una larga cola soportando el calor del día, es más divertido que como la cola se desordena cuando los últimos corren cono una manada de palomas rumbo al primera parte de la cola, como dicen los últimos serán los primeros y  se aprietan todos a la pared de la viejo comedor que aún sigue funcionando.
Volviendo me animo a subir a la biblioteca central, ni una silla disponible para ocupar, está lleno, todos los sillones están repletas de  alumnos, mientras que en el antiguo aula de Donaciones, ese tal viejo canoso discursa cosas interesantes, es el Rector, un Historiador que algún momento también escuche sus clases en la Universidad, al parecer es mi recuerdo ya que fue el primero que me tomo una evaluación en mi vida Universitaria,  mejor dicho ese tío me bautizo en la U con un examen, cuando todavía aún era inocente, y aquella mañana en clases de Antropología General, cuando lo hice caer la cortina roja del aula 213, que me llevaran a la dirección.
A veces me pregunto porque las bibliotecas solo están repletas en épocas de exámenes, mientras que otros días cuando paso por esos lugares, pues las bibliotecas y las salas de lectura reinan su silencio y están vacías umm debe ser la costumbre.
Como no recordar esos tiempo cuando cada tarde después de ir al comedor me dirigía a la biblioteca, a veces  me dormía, despertaba leía, hacia resúmenes, y estudiaba, pues me pasaba la mayor hora del día en la Universidad, siete de la mañana ingresando a la U, a las once o una de la tarde en el comedor, y luego a la biblioteca, a veces todavía volver a clases y a veces quedarme hasta tarde en la biblioteca y dirigirme a la casa a esa de las ocho de la noche, pues son ciclos de la vida, ya pasaron y no creo que vuelvan.
Pero me acerco a la biblioteca esta vez no a leer, sino pero para conectarme a Internet inalámbrica libre que había en mis tiempos, pero compruebo que estos días ya no la hay, ni modo tengo que abandonar ya que no hay ninguna línea disponible, mejor me ubico en Informática, me conecto, reviso mi E-mail, Facebook, Twitter  y a la vez escribo esta nota que tal vez no lo publique hoy día sino otro día.
Fecha: 16/07/12
Jaime Huamá Pérez  UNSAAC, PUCP

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